¿Cómo encontrar el trabajo de tus sueños?

¿Alguna vez has tenido una sensación de vacío dentro de ti, que sin importar cuanto logres, compres, comas o bebas, simplemente no se llena? Yo viví con esto muchos años, hasta que descubrí que la causa era que estaba trabajando en contra de lo que consideraba correcto, en contra de mí propósito.

Quizá suene fácil realizar este descubrimiento, pero no siempre lo es, porque todos los otros aspectos en tu vida se ven afectados por dedicar el 50% de tu tiempo (lo que dedicas a un trabajo si por lo menos trabajas 8 horas al día entre semana), a una actividad que no te enorgullece, o no está alineada con tu propósito. Sobre todo porque sin darte cuenta, existen presiones externas en tu entorno que te hacen dudar de si lo que tu consideras correcto realmente lo es (¿O cuantos de ustedes no crecieron creyendo que si no te comías el brócoli, que tanto odiabas, no te traería regalos Santa Claus, o que por tu no hacerlo no comerían todos los niños de África?).
 

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Yo vivía un trabajo como ingeniero en una de las empresas en las que tradicionalmente la gente mata por entrar, de esas que pagan muy bien y te dan cientos de prestaciones, mismas a las que un Millenial no les da valor (fondos de ahorro que en 60 años te dan un 7% retorno por privarte de un 20% de tu salario cada mes por ejemplo, o seguro para hijos). Me repetía a mí mismo que debería  sentirme muy orgulloso de esto, a pesar de que me dedicaba a fabricar pañales y toallas sanitarias, en otras palabras, a fabricar basura. Tenía todo lo que mis padres y su generación desearían.

Como todo lo que no es auténtico, este orgullo falso que me repetía diario, acabó por perder la efectividad, para mi suerte, 5 años después de que empecé a trabajar en esa empresa (digo para mi suerte porque para algunas personas toma 20 años perder la efectividad de este mantra demoníaco).

Todo comenzó cuando hablando con mis amigos bromeamos de lo que a cada uno le escribiríamos en su epitafio para describir lo que había sido su vida. Cuando me tocó a mí, mis amigos dijeron que mi tumba sería un pañal gigante de piedra, por más único que eso haría mi lugar de descanso final, no pude sacarme de la cabeza lo cierto que esto sería ¿Qué importa si llegara a ser Director o CEO de esta gran empresa? Si al final el trabajo de mi vida se traduciría en un desechable gigante que diría: “Aquí yace el responsable de millones de toneladas de basura, bien hechas.”

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La imagen de esa simpática tumba me persiguió por semanas, toda mi infancia (y adultez) yo había querido ser un héroe, poder salvar al planeta, hacerlo cada día mejor, para todos. Ese era mi sueño guajiro, que si bien es difícil lograr sin la correspondiente mordida de una araña genéticamente modificada, en ese momento estaba haciendo algo peor que abandonar ese sueño, estaba trabajando completamente en contra de él y dañando a la naturaleza que debía estar protegiendo.

Esta revelación y una charla larga y tendida con mis mentores, padres y mi mismo (mi Hector niño interior), decidí emprender el camino hacia mi felicidad, cosa que no me había atrevido a hacer antes, porque el mundo corporativo deja más dinero (y la tele me había mostrado que el dinero lo es todo). Fue así como en Linkedin encontré una vacante para ser embajador de Bright, no tenía nada que perder, pues podía dedicarle tiempo en mis ratos libres, me puse a conseguir leads y en cuestión de minutos ya tenía 4 citas agendadas con su respectivo consultor Bright.

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El resto es historia, tomé la difícil decisión de dejar la compañía que me ofrecía una promoción, auto y más prestaciones para baby boomers, por ir a trabajar a Bright, donde no solo logre reforzar mi propósito de vida, sino que también encontré un montón de gente que lo comparte  (ya no era más el millenial  descarriado abraza árboles), y que está dispuesta a darlo todo por realmente mejorar el planeta.

Cuando terminé este cambio de vida a vivir mi propósito, en lugar de soñarlo, todos los aspectos de mi vida mejoraron, hasta conocí al amor de mi vida (parece mentira, pero de verdad todo en nosotros está interconectado, si no estás bien en un aspecto, no lo estas en otro), y hoy después de casi un año de tomar la decisión que originalmente me causo la perdida de varios kilos y cabello, estoy seguro de que ha sido la mejor decisión de mi vida.

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Moraleja de esta historia: Todos pueden elegir que hacer, pero nadie puede elegir lo que lo hace feliz, eso se llama propósito, y si lo encuentran y lo persiguen, serán la mejor versión de ustedes.

Hector Vargas

Energy Consultant Manager en Bright, lugar en dónde encontré mi propósito

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Carlos CamarenaComment